Los barrios marginales no son homogéneos, y existen muchos y diversos intereses creados en los barrios marginales que desafían las iniciativas de mejora. Todos estos intereses deben entenderse adecuadamente e incorporarse al proceso de planificación. La mejor manera de hacerlo es a través del desarrollo negociado, en el que las personas participan en la negociación de sus derechos y comprenden que todos los diferentes intereses tienen derechos que deben incorporarse a la ecuación. El 5 de noviembre, Juan Ignacio Maquieyra, Presidente del Instituto de Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires (IVC), Argentina habló sobre las oportunidades y desafíos en el desarrollo participativo en el barrio marginal Villa 20, en su conferencia «Como el proceso afecta los resultados: actualización de los barrios en Buenos Aires” en The New School. La charla fue presentada por Michael Cohen, Director del programa de doctorado de Políticas Públicas y Urbanas (Public and Urban Policy doctoral program), y profesores y estudiantes de las Escuelas de Participación Pública (Schools of Public Engagement) participaron en el evento.

Durante los últimos 2 años, el IVC ha estado trabajando en Villa 20, un barrio marginal con cerca de 30,000 residentes en el área sur de la ciudad de Buenos Aires, en la mejora de las siguientes tres dimensiones: integración urbana, integración de vivienda e integración socio-económica. Actualmente, el 75% de los residentes viven en la pobreza, la mayoría no tiene acceso a servicios básicos formales y el 49% de las viviendas tienen condiciones deficientes. En referencia a la integración urbana, el mantra del proyecto es único, ya que no sigue el modelo tradicional de formalización de lo informal. En cambio, busca «integrar el barrio bajo a la ciudad, pero también la ciudad al barrio bajo». La característica quizás más distintiva del proyecto Villa 20 es su fuerte componente participativo, donde «las personas ya no son el objeto de las políticas públicas, sino el sujeto». Maquieyra explicó que, desde la perspectiva IVC, los niveles más altos de participación de los vecinos harán que el proyecto sea más sostenible. El OLA ha colaborado con el IVC en la creación de un marco de monitoreo para rastrear los efectos a corto y largo plazo del proyecto en los medios de vida de los residentes, y para generar un registro del papel de la participación en el proceso.

El proceso participativo se lleva a cabo en espacios y reuniones como la «Mesa de Gestión Participativa» y los «Talleres de Manzana», donde los vecinos participan en el rediseño de su vecindario. En estos talleres, los vecinos discuten intervenciones como la apertura de calles o la ubicación y las comodidades de los espacios públicos, que afectan no solo el diseño urbano de los barrios bajos sino también la calidad de vida de sus habitantes. La comunidad también decide sobre mejoras de vivienda, la provisión de nuevas viviendas o la distribución de préstamos para mudarse a otros vecindarios de la ciudad. Según Maquieyra, el vecindario ahora está completamente planeado gracias a la participación de la comunidad. Las familias muestran altos niveles de satisfacción con los planes finales, el 84% de las familias que participaron de los Talleres de Manzana están satisfechas con los proyectos finales, así como con la información recibida del IVC.

Maquieyra destacó los beneficios de un enfoque participativo para el diseño de políticas públicas. En el caso de Villa 20, el «costo del proceso de participación» representó solo el 1,3% del costo total del proyecto, y los beneficios superaron con creces el costo. Esto ayudó al proyecto a ser escalable, profundo y efectivo. En tres años, hubo más de 1500 instancias de participación que ayudaron a alcanzar un consenso sobre las leyes de urbanización y los planes maestros.

Algunos de los mayores desafíos en el proceso, según lo descrito por Maquieyra, se relacionan con la situación socioeconómica de las familias. En mayo de 2019, el IVC y el OLA realizaron una encuesta con 60 familias que se mudaron a las nuevas casas construidas por el IVC como parte del proyecto de mejora. La encuesta tuvo como objetivo recopilar información sobre sostenibilidad financiera, participación, apropiación y convivencia de las familias. Aunque las familias reportaron altos niveles de participación y están satisfechas con sus nuevas casas, la situación financiera sigue siendo un desafío: el 33% de los hogares gastan más dinero de lo que ganan y el 58% de las familias no hacen los pagos de la hipoteca. Sin embargo, es alentador ver que el IVC está utilizando esta evidencia para rediseñar los planes hipotecarios y el costo de los subsidios para los servicios básicos, así como la provisión de espacios para la actividad comercial.

Finalmente, Maquieyra respondió preguntas de la audiencia sobre la sostenibilidad de las viviendas preexistentes, los riesgos de gentrificación y los desafíos de la integración socioeconómica, entre otros.

Tags: , , , , , , , , ,