El 16 de octubre de 2019, el Observatorio de América Latina (OLA) lanzó este libro recientemente publicado que evalúa el impacto de 20 años de políticas urbanas en seis países latinoamericanos: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y México. El libro está organizado en cuatro partes: una sección introductoria, que incluye un capítulo comparativo general sobre la política urbana en los países en desarrollo; estudios de caso de seis países; dos capítulos sobre la evaluación cuantitativa del desempeño urbano en América Latina y los desafíos de monitorear la implementación de la meta urbana de los ODS y la Nueva Agenda Urbana; y dos capítulos finales, uno un análisis transversal de las experiencias de los seis países y el otro una conclusión prospectiva sobre la importancia de transformar la práctica urbana para poder cumplir los objetivos de la política urbana.

Mary Watson, Decana Ejecutiva de la Escuela de Compromiso Público, ofreció algunos comentarios de bienvenida y celebró que el OLA continúa teniendo una agenda académica activa. Michael Cohen, director del programa de doctorado en política pública urbana y codirector del OLA, compartió la historia sobre cómo surgió este libro, desde las discusiones en los pasillos de las reuniones preparatorias de Hábitat III, un taller con todos los autores -patrocinado por el banco de desarrollo latinoamericano CAF, en Argentina-, hasta el lanzamiento de la versión en español del libro en Quito. Luego compartió los aspectos más destacados de cada uno de los capítulos del país, como se resume a continuación.

El capítulo sobre México preparado por Alicia Ziccardi y su equipo en el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ofrece una visión informada para comprender en detalle el caso de México. Comienza estableciendo el contexto político y económico general en cuatro períodos presidenciales de seis años, de 1994 a 2016. Luego proporciona una evaluación general de los desarrollos de la política urbana durante cada período, apoyada en una base de datos estadística y un análisis del marco legal urbano. Este enfoque permite establecer que las políticas públicas se han debilitado en su implementación, que las estrategias urbanas priorizaron los enfoques neoliberales y del sector privado para la provisión de viviendas, que los organismos participativos tienen límites para su efectividad y que una visión sectorial centrada en la vivienda socavaba la integridad de las políticas territoriales en su conjunto. Finalmente, el impacto neto de esta política fueron numerosos efectos negativos en la calidad de vida de los ciudadanos.

El capítulo sobre Chile fue escrito por Alfredo Rodríguez y Paula Rodríguez de SUR, la Corporación del Sur de Estudios Sociales y Educativos, una organización no gubernamental (ONG) chilena. Los autores revisan el progreso significativo realizado en Chile durante este período en términos de reducción de la pobreza, crecimiento del ingreso per cápita, construcción de viviendas sociales (más de 1.5 millones de unidades construidas, que frenaron el déficit cuantitativo) y cobertura casi completa de la infraestructura urbana, entre otros. Sin embargo, los autores sostienen que los compromisos de Hábitat II no se cumplieron en Chile. Explican que estos compromisos no eran vinculantes, sino que se basaron en derechos universales sin ninguna referencia a planes de acción, a presupuestos o a mecanismos de implementación específicos que garanticen su cumplimiento efectivo. Llama la atención que en los casos de México y Chile, las críticas hechas por estos autores se basan en una evaluación de los esfuerzos y resultados a gran escala sobre el terreno.

El capítulo brasileño, de Edesio Fernandes, un conocido experto urbano brasileño, abogado y profesor en University College de Londres, es único en su tono audaz y sombrío, sin duda afectado por los disturbios políticos que ocurren en su país mientras se escribía este trabajo. Brasil ha desempeñado un papel de liderazgo regional, e incluso global, en el ámbito normativo de la política urbana. Esto incluye reformas constitucionales que reconocen la «función social de la propiedad» y la regulación de la planificación territorial a nivel municipal, incorporando instrumentos redistributivos para la gestión del suelo urbano. Sin embargo, las reformas legislativas no necesariamente garantizan una implementación efectiva en todo el país en su conjunto. Fernandes explica que la falta de eficiencia de la planificación urbana no solo está relacionada con la ausencia de regulación o recursos, sino que también se debe al uso de un lenguaje excesivamente formal e innecesariamente oscuro, lo que produce una disociación entre la planificación y la gestión urbana. Aún más inquietante es la observación de que «los planificadores y administradores urbanos no han entendido las dinámicas de exclusión especulativa las cuales ellos mismos originan».

Jorge Enrique Torres Ramírez, autor del capítulo sobre Colombia y reconocido analista urbano desde hace decadas desde el CENAC, identifica similitudes con otros países en temas como el dominio de la política de vivienda sobre la política urbana, señalado en México y Chile, o la paradoja de la descentralización en el caso brasileño. Sin embargo señala otros aspectos que son únicos del caso colombiano. Por ejemplo, el papel del conflicto armado interno en el proceso de urbanización de Colombia, la densificación progresiva atípica de las principales ciudades, la prevalencia de inquilinos en el mercado inmobiliario y la ausencia del fenómeno de «casas sin gente» que se encuentra en otros países latinoamericanos. Entre otros puntos interesantes, Torres presenta información que sugiere la existencia de una nueva ventana de oportunidad en Colombia para la mejora de viviendas y vecindarios dentro de las nuevas políticas ambientales de mitigación y adaptación al cambio climático.

El capítulo argentino, escrito por los profesores y activistas Eduardo Reese y Andrea Catenazzi, se enfoca en cuatro preguntas: 1) ¿Qué compromisos estableció el documento de Hábitat II? 2) ¿Cuáles fueron las acciones definidas en la agenda nacional? 3) ¿Cuáles fueron los asuntos públicos clave en ese período? 4) ¿Cuáles fueron las acciones significativas de la sociedad civil? Este enfoque permite una lectura equilibrada de los problemas y destaca el papel de los diferentes actores, incluidas sus responsabilidades, posibilidades y logros. La evaluación de los autores analiza los logros e identifica los «desafíos pendientes» para Argentina. Reese y Catenazzi priorizan dos tareas urgentes que la agenda urbana nacional debe abordar. Primero, la regulación de los mercados de tierras, que requiere más que la emisión de reglas y regulaciones para lograr una implementación efectiva. La segunda cuestión pendiente es la «integración territorial de las políticas sectoriales».

Los autores del capítulo de Ecuador, Fernando Carrión, un conocido urbanista, autor y profesor de FLACSO-Ecuador, y Alexandra Velasco critican duramente la brecha de 20 años entre estas cumbres urbanas y el hecho de que la adopción de agendas y compromisos está desconectado de su cumplimiento real. Se preguntan si ha llegado el momento de que los gobiernos locales sean los principales actores en este proceso, porque sin dar voz y voto a las ciudades, que son responsables de implementar la agenda suscrita, lo que está en juego es un «ventriloquismo inaceptable». También explican que las tasas de crecimiento urbano han disminuido, las ciudades intermedias han ganado preponderancia y la globalización está determinando cada vez más los problemas urbanos. La migración internacional, el tráfico de drogas y las remesas, tanto económicas como culturales, son las fuerzas impulsoras detrás de los patrones actuales de desarrollo urbano en Ecuador.

La siguiente presentación en el lanzamiento del libro fue la de Martha La siguiente presentación en el lanzamiento del libro fue la de Martha Susana Jaimes, candidata a doctorado en Política Pública Urbana en The New School. Jaimes compartió los hallazgos regionales del análisis cuantitativo del Índice de Compromiso de Hábitat, una herramienta analítica desarrollada en The New School, destinada a evaluar los esfuerzos de 169 países del mundo para cumplir con los compromisos acordados en la agenda de Hábitat II. Entre los hallazgos interesantes para América Latina se encuentra una mejora general de los indicadores de pobreza y género y los enormes desafíos en la capacidad institucional.

A continuación, Maria Carrizosa, candidata a doctorado en Política Pública Urbana en The New School, compartió ocho conclusiones transversales extraídas de los seis capítulos de países. Entre ellos, Carrizosa mencionó que, de manera alarmante, la política de vivienda no solo ha reemplazado a la política urbana, sino que ha ido en contra de ella, como revela el fenómeno de «casas sin gente».

Thomas Angotti, profesor emérito de Política y Planificación Urbana en Hunter College y el Graduate Center, City University of New York, y autor con vasta experiencia en América Latina, comentó sobre estas presentaciones. Angotti elogió las ideas del libro y agradeció el hecho de que los autores latinoamericanos estén expuestos a un público de habla inglesa.

Para obtener más información sobre este libro, consulte más información aquí.

 

 

 

 

Tags: , , ,