{"id":2959,"date":"2011-10-17T19:13:15","date_gmt":"2011-10-17T22:13:15","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/ola19\/introduccion-construir-bicentenarios\/"},"modified":"2020-03-26T17:42:46","modified_gmt":"2020-03-26T20:42:46","slug":"introduccion-construir-bicentenarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observatorylatinamerica.org\/es\/introduccion-construir-bicentenarios\/","title":{"rendered":"Introducci\u00f3n del libro \u00abConstruir Bicentenarios: Argentina\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Si algo nos plantea la v\u00edspera de un aniversario, es la posibilidad de elegir. Nos permite elegir si lo tomamos en cuenta y lo conmemoramos, o lo dejamos pasar por el almanaque sin mayores complicaciones. Pero, sabemos que un aniversario es una ventana de oportunidad. Si decidimos utilizarla, se nos abre un amplio arco de posibilidades para la conmemoraci\u00f3n, algunas conocidas y otras por inventar, que al desplegarse requieren cada vez m\u00e1s elecciones. Y toda acci\u00f3n de elegir necesita de criterios y valores que la gu\u00eden, acordados o al menos discutidos entre quienes participan de alg\u00fan modo en la partida, tanto si \u00e9sta tiene lugar dentro de la familia, como en el barrio o en el \u00e1mbito de la naci\u00f3n entera.<\/p>\n<p>Atados al carro del calendario, los aniversarios ofrecen la posibilidad de prepararlos con anticipaci\u00f3n, pensarlos, discutirlos y planificarlos. No ocurren de repente, por sorpresa, como una crisis o un terremoto, sino que suceden en un momento determinado y por el simple paso del tiempo. Pero, lo que no sucede por el simple paso del tiempo es la forma, el contenido, la fuerza y la trascendencia social que puedan adquirir, la memoria que su paso pueda dejar, si los que tienen algo que ver o decir as\u00ed lo deciden. En breve, las formas y funciones de una conmemoraci\u00f3n se construyen. Y se construyen colectivamente.<\/p>\n<p>Sin duda, entre los aniversarios, los centenarios tienen en la actualidad un lugar especial en el calendario, esa convenci\u00f3n gregoriana casi universalmente aceptada que pauta intervalos regulares y permite establecer hitos recurrentes con la periodicidad que se convenga. Aunque algunos mortales llegan a cumplir su centena de a\u00f1os, aunque se conmemoren centenarios de nacimientos o muertes de figuras representativas en el arte o la literatura o la pol\u00edtica, los centenarios parecen hechos a medida de la celebraci\u00f3n de eventos que hacen a la formaci\u00f3n de las modernas naciones occidentales y la construcci\u00f3n de su identidad. As\u00ed lo sostienen algunos historiadores cuando afirman que los centenarios son una invenci\u00f3n de finales del siglo XIX.<\/p>\n<h4>Juntarse para pensar y construir colectivamente el sentido del bicentenario<\/h4>\n<p>Con la idea de colaborar y adelantar en la discusi\u00f3n y construcci\u00f3n colectiva del sentido y las opciones de la conmemoraci\u00f3n del bicentenario, comenzamos a preparar este libro de m\u00faltiples voces. Convocamos entonces a un grupo de historiadores, arquitectos, fil\u00f3sofos, cient\u00edficos, educadores, funcionarios, trabajadores sociales, pol\u00edticos, y j\u00f3venes en plena formaci\u00f3n, que se preocupan por el destino y el bienestar de las mayor\u00edas, y est\u00e1n dispuestos a investigar el sentido social, cultural y trascendente de las conmemoraciones nacionales. Organizamos el libro en cuatro partes que agrupan las miradas hacia el pasado, el presente y hacia el porvenir argentino, m\u00e1s una mirada desde el exterior. Y les pedimos a cada uno de los autores su opini\u00f3n sobre los temas que acordamos, en relaci\u00f3n con problemas, desaf\u00edos y opciones, memorias y expectativas que genera o puede llegar a generar, la oportunidad del bicentenario.<\/p>\n<p>Si bien los autores de este libro son mayormente argentinos, algunos no lo son y provienen de Am\u00e9rica Latina, Europa y Estados Unidos. La mayor\u00eda de los argentinos viven y trabajan en el pa\u00eds, pero algunos lo hacen en el exterior. Convocamos esta diversidad de autores porque entendemos que estos tiempos globalizados, nos guste o no nos guste, permiten o sugieren o casi obligan a cruzar las miradas internas con miradas del exterior. Pero, del exterior, elegimos aquellas que aportan texturas de diferencia y no de homogeneizaci\u00f3n. Con los pa\u00edses latinoamericanos tenemos una larga historia en com\u00fan: muchos est\u00e1n como nosotros en la v\u00edspera del bicentenario de la emergencia de los movimientos revolucionarios que clausuraron el per\u00edodo colonial, con la excepci\u00f3n de Hait\u00ed que lo cumpli\u00f3 en 2004. Ecuador y Bolivia cumplir\u00e1n su bicentenario en 2009, seguimos nosotros, los argentinos, junto con Chile y M\u00e9xico en 2010, y luego Venezuela y Paraguay en 2011. Colombia ha decido conmemorar su bicentenario en 2019, en 2021 cumplir\u00e1n el bicentenario Per\u00fa y Guatemala, y Uruguay posiblemente celebre su bicentenario al cumplirse los cien a\u00f1os de las celebraciones de 1930. Incorporamos tambi\u00e9n voces de autores argentinos en el exterior, porque en el mundo actual las identidades nacionales son m\u00e1s complejas, se despliegan tanto dentro como fuera del territorio, y el ejercicio de ser argentino depende de la pasi\u00f3n y el compromiso, no s\u00f3lo de una geograf\u00eda circunstancial.<\/p>\n<p>Lejos de pretender abarcar la totalidad de los problemas y enfoques, este libro colectivo intenta colaborar en difundir la idea de que el bicentenario ofrece una oportunidad para la movilizaci\u00f3n de m\u00faltiples y diversas voces en los a\u00f1os que preceden al 2010. Iniciar estas conversaciones en 2005 nos permitir\u00e1 transformar la conmemoraci\u00f3n en una serie extensa y m\u00faltiple de actividades socialmente trascendentes que habr\u00e1n de perdurar en la memoria del porvenir.<\/p>\n<h4>El primer centenario<\/h4>\n<p>Tal como lo hicieron otros pa\u00edses del mundo occidental y varias de las nuevas naciones latinoamericanas a fines de siglo XIX y principios del XX, la Argentina decidi\u00f3 celebrar su primer centenario en 1910. Lo hizo con toda la pompa que su clase dirigente e intelectual fue capaz de imaginar y de llevar a cabo. Celebraron los avances, las riquezas y potencialidades de la rep\u00fablica; en muchas ciudades del pa\u00eds se organizaron eventos y se construyeron obras p\u00fablicas en 1910. Pero, la ciudad capital fue el escenario principal de los festejos y la euforia, encamin\u00e1ndose a sus horas de esplendor metropolitano en franca competencia con las grandes ciudades del mundo. Las celebraciones comenzaron en mayo de 1910 y, precedidas por el paso del cometa Halley, incluyeron en Buenos Aires seis grandes exposiciones internacionales y nacionales, numerosas conferencias cient\u00edficas, recepciones, desfiles, manifestaciones patri\u00f3ticas, festivales comunitarios y competencias atl\u00e9ticas. Las fr\u00edas noches de mayo se iluminaron con hileras de lamparitas el\u00e9ctricas que encendieron los elegantes filos de cornisas y ornamentos de los edificios en el centro y los perfiles de barcos en el puerto. Pero, ni bien se prendieron esas maravillosas guirnaldas de luz en la noche del 25 de mayo, se apagaron de golpe. El apag\u00f3n era, posiblemente, una de las tantas protestas y atentados del momento. Porque, a pesar de los esfuerzos del gobierno, la implantaci\u00f3n del estado de sitio y la represi\u00f3n policial, la protesta social en el centenario no pudo ser borrada y estuvo presente, en su ausencia y en sus luchas.<\/p>\n<p>En el marco de las celebraciones oficiales, realizadas con grandes honores y mucho p\u00fablico, se recibieron en Buenos Aires a notables visitantes extranjeros. Llegaron, entre otros, la Infanta Isabel de Borb\u00f3n de Espa\u00f1a y el presidente de Chile, Pedro Montt. Se crearon plazas y plazoletas, se colocaron grandes y peque\u00f1os monumentos, algunos obsequiados por colectividades extranjeras y otros encargados por el gobierno nacional. Estaban destinados a embellecer la ciudad y al mismo tiempo a instruir al p\u00fablico acerca de la historia patria. Fueron ubicados en el centro y en el norte de la capital, en el camino que conduc\u00eda a las grandes exposiciones internacionales. Estas marcas del centenario constituyen hoy en Buenos Aires una parte ineludible del paisaje urbano, como la Torre de los Ingleses en Retiro, las plazas dedicadas a Francia, Uruguay, Chile y Alemania sobre la avenida del Libertador, y el Monumento a los Espa\u00f1oles en el cruce con la avenida Sarmiento. Quedaron tambi\u00e9n numerosas postales, una colecci\u00f3n de grandes \u00e1lbumes ilustrados que describ\u00edan y exaltaban la riqueza y los logros tan r\u00e1pidamente alcanzados por la Argentina, pinturas hist\u00f3ricas que ilustraron la construcci\u00f3n del pante\u00f3n de los h\u00e9roes patrios, estampillas, medallas y recuerdos de todo tipo. Tambi\u00e9n qued\u00f3 el recuerdo de la euforia y las expectativas de un grandioso porvenir, que perdur\u00f3 hasta hace muy poco, a pesar de las dificultades y conflictos de una centuria de historia.<\/p>\n<h4>Segundo centenario<\/h4>\n<p>La memoria del primer centenario nos lleva casi naturalmente a pensar el segundo. Porque cualquiera sea la opini\u00f3n que se tenga sobre la forma que tomaron esas celebraciones de 1910, no se puede ignorar que instauraron el primer hito de una secuencia de conmemoraciones centenarias nacionales. Y nos toca ahora a nosotros, a las generaciones argentinas actuales \u2013a los mayores y a los j\u00f3venes, a los que viven dentro o fuera del pa\u00eds\u2013 pensar con qu\u00e9 objetivos y c\u00f3mo llevar a cabo este segundo hito conmemorativo, y dejar abierto el tercer ciclo centenario de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como todo aniversario, el segundo centenario nos ofrece la posibilidad de comparar. Bien sabemos que las circunstancias actuales, tanto nacionales como internacionales, son muy distintas a las de cien a\u00f1os atr\u00e1s, algunas mejores y otras \u2013muchas\u2013 dram\u00e1ticamente peores. Pero tambi\u00e9n sabemos que los cien a\u00f1os vividos desde 1910 son un capital de experiencia y desarrollo de capacidades cuyo balance y futuro nos pertenece, en tanto hemos invertido como personas, familias y sociedad, todo lo que tenemos: el tiempo y los esfuerzos de nuestras propias vidas, la de nuestros padres, abuelos e hijos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n nos ofrece, este segundo centenario, la oportunidad de transformarlo en un rito de pasaje colectivo. Como todo rito de pasaje, incluye un quiebre o desprendimiento, una reflexi\u00f3n sobre s\u00ed mismo, y una incorporaci\u00f3n al nuevo estatus. Por eso, nos inclinamos a ejercitar, insistentemente, una triple mirada en el tiempo: hacia el pasado, incorporando evaluaciones de logros y desilusiones de los \u00faltimos cien a\u00f1os; hacia el presente, reconociendo los problemas y desaf\u00edos, elaborando diagn\u00f3sticos y propuestas, y hacia el futuro, dise\u00f1ando un horizonte para el tercer siglo argentino que enmarque y d\u00e9 sentido a nuestras decisiones en presente.<\/p>\n<h4>Elegir los senderos del segundo centenario<\/h4>\n<p>La v\u00edspera del segundo centenario nos coloca ante una amplia gama de elecciones y posibilidades. Porque toda conmemoraci\u00f3n requiere decisiones sobre su objeto, modalidades, actividades, actores, tiempos y mensajes. No se puede saltear preguntas tales como: \u00bfqu\u00e9 se conmemora?, \u00bfpor qu\u00e9 o para qu\u00e9: con qu\u00e9 objetivos se conmemora, en base a qu\u00e9 valores?, \u00bfc\u00f3mo se conmemora?, \u00bfa trav\u00e9s de qu\u00e9 tipo de actividades, obras, eventos o proyectos?, \u00bfcu\u00e1ndo se conmemora: un s\u00f3lo d\u00eda o un solo mes o un a\u00f1o? Y, fundamentalmente, \u00bfqui\u00e9nes conmemoran, qui\u00e9nes son los actores que tienen habilitada la voz para pensar, ejecutar, circular y consumir la conmemoraci\u00f3n? En suma, \u00bfqui\u00e9nes y c\u00f3mo se benefician con la conmemoraci\u00f3n?<\/p>\n<p>Sabemos que no hay una verdad preestablecida, o un deber ser, de qu\u00e9 y c\u00f3mo conmemorar, ni qui\u00e9nes son los que est\u00e1n habilitados para conmemorar. Pero esto no es una incertidumbre, sino todo lo contrario: tenemos la certeza que estas decisiones no deber\u00edan ser tomadas por una sola instituci\u00f3n, o un solo grupo, o un sector social exclusivamente, sino por la diversidad y multiplicidad de grupos, asociaciones comunales, instituciones y organismos que compone la sociedad, poniendo especial cuidado en habilitar la voz y la imaginaci\u00f3n de los que menos posibilidades tienen, para proponer, inventar, apropiarse, ejecutar, enriquecerse y tambi\u00e9n recordar en el futuro estas conmemoraciones del bicentenario.<\/p>\n<p>Partimos de pocos, pero precisos valores b\u00e1sicos que nos llevan a pensar el bicentenario como una excelente oportunidad para construir colectivamente un proyecto de naci\u00f3n bajo el signo de la justicia social y la equidad. Porque este proyecto de justicia y equidad es necesario para enfrentar la tendencia que incrementa la brecha entre los que tienen y lo que no tienen, tanto a nivel nacional como regional y global. Con base en estos valores, entendemos que las diversas y m\u00faltiples actividades p\u00fablicas y privadas de las conmemoraciones del bicentenario deber\u00edan ser \u2013desde su concepci\u00f3n y ejecuci\u00f3n hasta la memoria que dejen para el porvenir\u2013 actos de inclusi\u00f3n, de movilizaci\u00f3n y de justicia social.<\/p>\n<p>En 1910, el Estado fue el principal organismo planificador de las celebraciones, agente constructor de las grandes obras y exposiciones internacionales, monumentos y programas educativos. La fiesta tuvo una sola dimensi\u00f3n: la oficial. Muchos no fueron ni contados. Hoy, la sociedad es m\u00e1s compleja y el Estado tiene distintos alcances. Por cierto, en la preparaci\u00f3n del segundo centenario la participaci\u00f3n del Estado es una condici\u00f3n necesaria, pero no es suficiente.<br \/>\nbr La sociedad en su conjunto y en sus variadas formas es la que debiera, si as\u00ed lo desea, ejercer el derecho a conmemorar y celebrar: desplegando iniciativas diversas y m\u00faltiples, siguiendo rituales o inventando nuevas formas, de modo organizado o disperso; con actividades pensadas y ejecutadas por grupos grandes o peque\u00f1os, familias, desocupados, ni\u00f1os y j\u00f3venes \u2013 incluyendo a aquellos atrapados en los m\u00e1rgenes de la pobreza y a los que flotan en el ciberespacio\u2013; a trav\u00e9s de escuelas, cooperadoras, asociaciones barriales, clubes, centros culturales, sindicatos y otras organizaciones civiles, empresas y organismos del Estado, tanto en las ciudades grandes y peque\u00f1as como en los pueblos de las provincias. Un rol invalorable del Estado ser\u00eda el de facilitar los espacios para que se desarrollen e integren esas m\u00faltiples iniciativas. Porque s\u00f3lo esta multiplicidad y diversidad de iniciativas y participantes puede abrir el camino que permita construir una conmemoraci\u00f3n con trascendencia social y nacional.<\/p>\n<p>Entendemos el bicentenario como un camino a recorrer, un proceso m\u00e1s que el resultado de una actividad que comienza y termina el 25 de mayo de 2010. Se constituye por una serie de actividades realizadas durante los a\u00f1os que preceden al 2010 y tienen la posibilidad de dejar una marca en la memoria de los a\u00f1os subsiguientes. Y el sentido trascendente y perdurable del bicentenario consistir\u00eda en haber ofrecido una oportunidad para la construcci\u00f3n y el ejercicio de un modelo de pa\u00eds socialmente equitativo, legitimada por la participaci\u00f3n de los diversos sectores y actores de la sociedad argentina.<\/p>\n<h4>Construir bicentenarios: Argentina<\/h4>\n<p>Ejerciendo insistentemente una mirada integradora sobre las tres dimensiones temporales de toda conmemoraci\u00f3n, hacia el pasado, el presente y el futuro, organizamos este libro en cuatro partes: la primera, \u201cHorizontes del bicentenario\u201d, despliega una selecci\u00f3n de miradas hacia el pasado; la segunda, \u201cConmemorar desde otros horizontes\u201d, nos acerca a otras maneras de pensar, sentir y celebrar centenarios en otras culturas y naciones; la tercera, \u201cConstruir el bicentenario\u201d, se concentra sobre los objetivos, las maneras y los aspectos espec\u00edficos a considerar en la preparaci\u00f3n de las conmemoraciones del bicentenario, y, finalmente, \u201cEl porvenir del bicentenario\u201d explora ideas y proyectos de futuro que dan sentido y orientaci\u00f3n a las decisiones que se deben tomar en el presente. De esta manera, las cuatro partes de este libro colectivo contienen, en total, 31 cap\u00edtulos que fueron preparados por 23 autores argentinos, dos latinoamericanos, tres europeos, un hind\u00fa y tres norteamericanos. A ellos se les suma la participaci\u00f3n de un buen n\u00famero de colaboradores radicados tanto en la Argentina como en Nueva York.<\/p>\n<h4>Horizontes del bicentenario<\/h4>\n<p>En esta primera parte, ocho autores exploran cr\u00edticamente una selecci\u00f3n de temas, enfoques y acontecimientos hist\u00f3ricos. Los cap\u00edtulos tratan, en su mayor\u00eda, sobre los cien a\u00f1os que separan el primero del segundo centenario. Pero, en su conjunto, no pretenden dar cuenta de la totalidad y complejidad de la centuria. Los temas elegidos han sido disparados por desaf\u00edos y preocupaciones actuales y est\u00e1n claramente orientados hacia el futuro. En breve, en estos cap\u00edtulos los autores revisan, desde los problemas actuales, diferentes aspectos de la memoria del pasado, y la proyectan sobre el horizonte del bicentenario.<\/p>\n<p>Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner inaugura el libro con una propuesta que preludia lo que se expresa de diversas maneras en buena parte de los cap\u00edtulos siguientes: tomar la oportunidad hist\u00f3rica del bicentenario de la Revoluci\u00f3n de Mayo como un momento estrat\u00e9gico de convocatoria \u201cpara asumir las grandes metas que exigen las etapas fundacionales\u201d. Destacando las contradicciones y conflictos de todo proceso hist\u00f3rico, la autora analiza los objetivos e intereses que se enfrentaron en torno a 1810, y la suplantaci\u00f3n del ideario nacionalista revolucionario por un pensamiento liberal y plutocr\u00e1tico. Revisa el centenario que evidenci\u00f3 el nivel de bienestar alcanzado por los sectores ligados al modelo agro exportador, la exclusi\u00f3n de las clases populares y sus luchas, y la expansi\u00f3n econ\u00f3mica con muy escasa industrializaci\u00f3n. Analiza las d\u00e9cadas de la dictadura militar, la separaci\u00f3n de la econom\u00eda de la pol\u00edtica, y el retorno a las instituciones en 1983, que sin embargo careci\u00f3 de un proyecto nacional. Se\u00f1ala los desaf\u00edos actuales de la Argentina en un marco continental signado por la desigualdad y la fragilidad institucional y en un contexto mundial de globalizaci\u00f3n. Concluye invocando una sociedad para el siglo XXI que sea capaz \u201cde lograr y mantener consensos b\u00e1sicos y pol\u00edticas concretas que construyan ciudadan\u00eda y consoliden a la Argentina como un pa\u00eds en serio\u201d.<\/p>\n<p>La Argentina en toda su amplitud territorial, demogr\u00e1fica y productiva \u2013el desarrollo y las potencialidades del \u201cpa\u00eds interior\u201d durante el primer centenario\u2013 es revisada por Olga Paterlini, junto a una investigaci\u00f3n sobre las formas que tomaron las celebraciones en las ciudades provinciales. Este \u00faltimo es un tema poco menos que desconocido por el encandilamiento que ejerce Buenos Aires con sus grandes celebraciones, sobre historias e historiadores nacionales y locales. La autora naci\u00f3, se educ\u00f3 y trabaja en la ciudad de Tucum\u00e1n, sede de la declaraci\u00f3n de la Independencia en 1816. Luego de reflexionar sobre los festejos centenarios en las ciudades provinciales que frecuentemente siguieron el modelo de la capital, concluye su trabajo con una reivindicaci\u00f3n que no se debe soslayar en esta v\u00edspera del bicentenario: \u201cpara los tucumanos, y tal vez para el interior del pa\u00eds, \u00e9ste [el de 1916] fue el verdadero centenario\u201d.<\/p>\n<p>El siguiente cap\u00edtulo se ocupa de las miradas hacia el futuro que se esbozaron hace cien a\u00f1os. En este cap\u00edtulo de mi autor\u00eda, se analiza una selecci\u00f3n de las im\u00e1genes y formas que tomaron las anticipaciones del futuro en Buenos Aires en torno al primer centenario, la \u00e9poca de mayor confianza en el advenimiento de un grandioso porvenir en la Argentina. Con base en una revisi\u00f3n de 4.000 n\u00fameros de las revistas de difusi\u00f3n masiva metropolitana publicadas entre 1900 y 1920, analizo las modalidades de la imaginaci\u00f3n tecnol\u00f3gica del futuro urbano. Presento asimismo un comentario sobre las expectativas para el futuro esbozadas desde los \u00e1mbitos intelectuales, dirigentes y pol\u00edticos. Estas aspiraciones para el futuro, tan diversas y contradictorias como la sociedad misma que las produjo, informaron y quiz\u00e1s ayudaron a tomar numerosas decisiones privadas y p\u00fablicas. La fuerza de estas expectativas y esperanzas enfatizan el valor y la necesidad de reinstalar el derecho a aspirar para todos nuestros conciudadanos, como uno de los derechos emergentes de la Argentina en su tercer siglo.<\/p>\n<p>Fernando Devoto analiza las miradas hacia el pasado: revisa los relatos hist\u00f3ricos construidos desde mediados del siglo XIX por Bartolom\u00e9 Mitre, hasta el primer revisionismo en torno a 1930. Estudia las circunstancias en las que Mitre construy\u00f3 el relato de la formaci\u00f3n de la naci\u00f3n con el cual posteriormente se identificaron numerosas generaciones de argentinos, as\u00ed como el uso de las narraciones hist\u00f3ricas y la invenci\u00f3n de una tradici\u00f3n con el objeto de garantizar los derechos del Estado-naci\u00f3n y formar ciudadanos entre la heterog\u00e9nea poblaci\u00f3n inmigrante. El autor se\u00f1ala que la historiograf\u00eda revisada, tanto la que se manifestaba en contra como a favor de Mitre, estaba signada por ese imaginario hist\u00f3rico unificador, y respond\u00eda a las creencias y expectativas propias de los primeros a\u00f1os del siglo XX. Una pregunta parece estar implicada en este cap\u00edtulo: \u00bfser\u00e1 posible o deseable construir hoy una narrativa hist\u00f3rica unificadora?<\/p>\n<p>Enfocada asimismo sobre el primer centenario, Dora Barrancos analiza las nuevas formas de sentir y pensar a trav\u00e9s de enunciados que ponen en evidencia la modernidad, y alientan transformaciones de las esferas p\u00fablica y privada. Revisa los discursos netamente modernos como los que reivindican el derecho femenino a la igualdad civil y pol\u00edtica, y la problem\u00e1tica acerca de la cuesti\u00f3n social. Reflexiona sobre el socialismo, con su fe inconmovible en la ciencia, la raz\u00f3n y la evoluci\u00f3n, y sus empe\u00f1os reformistas en la educaci\u00f3n, la higiene, la protecci\u00f3n obrera, el cuidado de la ni\u00f1ez, la vivienda obrera, la defensa del consumo popular, la reforma civil, etc. La autora clasifica al anarquismo como \u201ch\u00edpermoderno\u201d, y concluye destacando la generalizada preocupaci\u00f3n por \u201cla educaci\u00f3n, la panacea, la gran redentora, la partera de la modernidad\u201d.<\/p>\n<p>Los tres cap\u00edtulos que completan la primera parte recorren momentos seleccionados de la \u00faltima centuria analizando cambios en la sociedad, la econom\u00eda, la cultura y la pol\u00edtica, y se ocupan de se\u00f1alar los desaf\u00edos pendientes. Juan Corradi identifica tres etapas: \u201cla sociedad de muecas y promesas\u201d del primer centenario; el medio siglo de \u201cla sociedad de garant\u00edas\u201d (1930 y 1980); y la actual \u201csociedad de riesgos\u201d. Califica los gestos de la modernidad del centenario, como \u201cm\u00edmicas imaginarias\u201d que espejaban el hito urbano moderno por excelencia: Par\u00eds. Encuadra la revisi\u00f3n del medio siglo estatal, nacional y popular en el contexto econ\u00f3mico y pol\u00edtico de la modernidad latinoamericana, con su final marcado por el flagelo del terrorismo de Estado y la aplicaci\u00f3n de las pol\u00edticas neoliberales. Por \u00faltimo, analiza el contexto global de la actual sociedad de riesgos y eval\u00faa las alternativas posibles para la regi\u00f3n latinoamericana. Concluye observando el pa\u00eds en el espejo del segundo centenario, y hace siete propuestas para salir de la incertidumbre geopol\u00edtica y encarar el tercer siglo argentino.<br \/>\nbr Margarita Pierini reflexiona sobre los lectores y sus lecturas a lo largo del siglo XX, en tanto cajas de resonancia de las manifestaciones pol\u00edticas, hist\u00f3ricas, econ\u00f3micas y culturales de una sociedad. Plantea tres preguntas: \u00bfqui\u00e9nes leen?, \u00bfqu\u00e9 leen?, \u00bfd\u00f3nde leen? Y analiza tres momentos: el centenario, en el que sobresalen la expansi\u00f3n de la producci\u00f3n editorial y el esp\u00edritu educativo y c\u00edvico, \u201cuna escuela que se abre es una c\u00e1rcel que se cierra\u201d; la d\u00e9cada de 1950, en la que desarma la falacia del \u201calpargatas s\u00ed libros no\u201d; y la actualidad, donde desmonta la afirmaci\u00f3n \u201choy nadie lee\u201d. Destaca que el mapa de la lectura actual repite la polarizaci\u00f3n existente en el consumo de bienes materiales y simb\u00f3licos; se\u00f1ala que la lectura es un camino de libertad, y propone que \u201ceste camino hacia la formaci\u00f3n del lector es, al mismo tiempo, el camino hacia la formaci\u00f3n de los ciudadanos del siglo XXI\u201d.<\/p>\n<p>Cerrando la parte primera del libro, Mar\u00eda Seoane despliega un comprensivo panorama de la pol\u00edtica argentina a lo largo del segundo siglo, articulando la interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica sobre los conceptos de la acci\u00f3n y la excepci\u00f3n pol\u00edticas, esta \u00faltima definida como la violaci\u00f3n de los mecanismos republicanos y democr\u00e1ticos. Denuncia su imposici\u00f3n como norma durante el siglo XX, dejando a la acci\u00f3n pol\u00edtica como circunstancial excepci\u00f3n. Identifica a los reiterados golpes militares del siglo XX como los asaltos al estado que expresaron desde el poder el camino de la excepci\u00f3n pol\u00edtica. Analiza los problemas de la restauraci\u00f3n de la democracia en 1983 amenazada por la crisis de representaci\u00f3n pol\u00edtica de los partidos pol\u00edticos, originando una nueva forma de excepci\u00f3n pol\u00edtica \u201cno ya por la violencia sino por la anomia\u201d. Y concluye proponiendo \u201csacar a la democracia de su taciturnidad, definir hacia el futuro la inclusi\u00f3n de millones; es decir, retomar el camino de la acci\u00f3n, dejando atr\u00e1s definitivamente el de la excepci\u00f3n tr\u00e1gica\u201d.<\/p>\n<h4>Conmemorar desde otros horizontes<\/h4>\n<p>Los autores de los seis cap\u00edtulos que componen esta segunda parte provienen de distintas geograf\u00edas y culturas. Reflexionan sobre las asociaciones, sentidos y modos del acto de conmemorar. Nos abren otros horizontes de ideas, experiencias y expectativas. Sus miradas se cruzan con las locales. Nos ofrecen otras texturas de conmemoraci\u00f3n; son relatos de diferencias, no de homogeneizaci\u00f3n. Esbozadas desde Espa\u00f1a, India, Estados Unidos, Brasil, M\u00e9xico y \u00c1frica, esta diversidad de manifestaciones est\u00e1, sin embargo, atravesada por la recurrencia de la memoria, la identidad, la esperanza y los proyectos de futuro.<\/p>\n<p>Josep Ramoneda inicia esta segunda parte con una meditaci\u00f3n desde Barcelona en torno al conmemorar. Su funci\u00f3n: \u201carropar el presente\u201d, ese momento precario, evanescente, que se escabulle entre el pasado y el futuro. Arroparlo, abrigarlo: haciendo presente el pasado a trav\u00e9s de una memoria transformadora, que construye identidades narrativas fluidas, m\u00faltiples y supraterritoriales. Abrigarlo: con la convergencia de la pol\u00edtica recuperada como factor de sentido, que conecta con el proyecto y mira al futuro. El valor de conmemorar, uno s\u00f3lo: contra el mal, el abuso de poder, y la violencia. Si conmemorar es un momento fundacional, para asentar el futuro de Espa\u00f1a Ramoneda propone el tab\u00fa de la guerra civil. Tab\u00fa en el cual Espa\u00f1a se reencuentra con Latinoam\u00e9rica \u2013tras haber sido arrasadas sus naciones por terribles dictaduras, sufrido amnesias colectivas y estar en una lenta recuperaci\u00f3n de la memoria\u2013, en una identidad como proyecto, contra la violencia y el abuso de poder.<\/p>\n<p>La afinidad entre memoria y deseo, y una mirada nueva sobre los archivos y su relaci\u00f3n con las aspiraciones para el futuro es discutida por el antrop\u00f3logo hind\u00fa Arjun Appadurai, tomando el caso de los emigrantes globalizados. En la era del archivo electr\u00f3nico \u2013construido de modo colectivo e interactivo, un verdadero archivo popular\u2013 y en las nuevas condiciones de sociabilidad que ofrece la red internet, el autor propone entender al archivo de la di\u00e1spora como el resultado de una intervenci\u00f3n deliberada, como un instrumento colectivo para el refinamiento del deseo. Y el deseo est\u00e1 ligado al trabajo de la imaginaci\u00f3n, clave para el desarrollo de la capacidad de aspirar, especialmente cr\u00edtica para los emigrantes m\u00e1s pobres. Para los emigrantes \u201cel archivo es un mapa, es una gu\u00eda en las incertidumbres de la construcci\u00f3n de identidad bajo condiciones adversas\u201d. Appadurai define una de las dimensiones de la pobreza como la distribuci\u00f3n desigual de la capacidad de aspirar, y sostiene que el derecho a ejercer esa capacidad es un recurso precioso para aquellos que menos tienen y m\u00e1s la necesitan.<\/p>\n<p>David Harvey, ge\u00f3grafo de origen ingl\u00e9s, se acerca al futuro \u2013al futuro de la ciudad\u2013, recorriendo la memoria del pasado que lo contiene. Observa, experimenta y lee sobre ciudades. Habla de la memoria colectiva, distinta e la narraci\u00f3n hist\u00f3rica, fragmentada y evasiva, adherida a sus lugares, fermentada en el movimiento, pero pol\u00edticamente poderosa. Porque, cita: \u201cla esperanza es una memoria que desea\u201d, y \u201csin recordar nada uno no puede esperanzarse con nada\u201d. Y las im\u00e1genes que los procesos de la ciudad destilan son excedentes de la imaginaci\u00f3n que regresan para urgir o paralizar la acci\u00f3n. Invoca a la ciudad como lugar de creatividad y de conflictos, de permanencias \u2013donde el pasado es aun presente\u2013, y pregunta: \u00bfde qui\u00e9n es la memoria?, \u00bfqu\u00e9 es la memoria urbana colectiva?, \u00bfc\u00f3mo construir \u201cuna visi\u00f3n para guiarnos en nuestras luchas\u201d? Para que la ciudad sea re-imaginada y re-hecha, alerta: \u201cen ausencia de esa memoria esquiva, que est\u00e1 por fuera de la historia tal como la escribimos y conocemos habitualmente, no puede haber alternativa a la triste, cotidiana, empresa de lo usual\u201d.<\/p>\n<p>Desde el Islam y la experiencia de las ciudades africanas, Abdou Maliq Simone interpreta la conmemoraci\u00f3n como una espera, como una memoria de la duraci\u00f3n, como una capacidad para convertirse en muchas cosas. En el Islam, es la espera misma lo que se conmemora, es la paciente tarea de hacer tiempo lo que atrae la atenci\u00f3n e incita a la resistencia t\u00e1ctica. Porque, a diferencia de la reverencia convencionalmente asociada a ella, la conmemoraci\u00f3n para el Islam es una capacidad her\u00e9tica. Ilustra esta capacidad de esperar con la experiencia de generaciones de sahelianos en Djibouti en su demorado camino a la Meca, y con las b\u00fasquedas de los j\u00f3venes musulmanes en los barrios perif\u00e9ricos de Marsella. Porque \u201cel Islam es algo que nunca ha nacido del todo, ya que espera pacientemente el siguiente viaje, la siguiente aspiraci\u00f3n a ser pasada de mano en mano, siempre aplazando su propia realizaci\u00f3n para poder ser accesible al ejercicio de una incipiente totalidad de aplicaciones potenciales, que es el Tawhid\u201d.<\/p>\n<p>Y en los pa\u00edses latinoamericanos, \u00bfqu\u00e9 es y c\u00f3mo conmemorar la independencia nacional en la era de la globalizaci\u00f3n? Jorge Wilheim encara desde Brasil estas preguntas y discute cuestiones de independencia y soberan\u00eda de los estados nacionales. Analiza el neoliberalismo y la nueva econom\u00eda de mercado, el nuevo contrato social que fragiliz\u00f3 al proletariado, y las transformaciones en las tecnolog\u00edas de comunicaci\u00f3n que signaron el nuevo nivel de conectividad global. Identifica los efectos parad\u00f3jicos de la telem\u00e1tica (computadoras m\u00e1s sat\u00e9lites) y alerta sobre la necesidad de transformar \u201clos datos en informaci\u00f3n y \u00e9stos en conocimiento\u201d. Estudia los impactos de la globalizaci\u00f3n sobre las identidades nacionales, la vertiginosa urbanizaci\u00f3n y su impacto sobre las grandes ciudades que hoy forman \u201carchipi\u00e9lagos urbanos\u201d. Propone reemplazar las estructuras jer\u00e1rquicas por estructuras en red, reconsiderar al socialismo como un proyecto de construcci\u00f3n y auspiciar este siglo como un per\u00edodo de un \u201cnuevo Renacimiento\u201d. As\u00ed, \u201cconmemorar\u00edamos la Revoluci\u00f3n de la Independencia, construyendo una soberan\u00eda en una sociedad m\u00e1s justa, solidaria y verdaderamente joven\u201d.<\/p>\n<p>Cerrando estas miradas desde otros horizontes, Enrique Florescano revisa la experiencia mexicana del primer centenario, una de las conmemoraciones nacionales paradigm\u00e1ticas latinoamericanas llevada a cabo, tal como en la Argentina, en 1910. El autor analiza la iconograf\u00eda con la cual se represent\u00f3 y difundi\u00f3 los m\u00faltiples actos y obras conmemorativas organizadas en gran escala por el Estado porfiriano con epicentro en la capital. Destaca que la recuperaci\u00f3n del pasado y sus im\u00e1genes fueron instrumentos poderosos para la creaci\u00f3n de la identidad hist\u00f3rica y cultural de la naci\u00f3n independiente, y resume: la celebraci\u00f3n del primer centenario mexicano se transform\u00f3 en una exaltaci\u00f3n de las obras realizadas por el gobierno de Porfirio D\u00edaz y de su imagen. El autor destaca la repercusi\u00f3n que este programa oficial tuvo sobre sectores medios y populares. Las im\u00e1genes patrias impresas en banderas, banderas, platos pintados, tarjetas postales, artefactos y juegos infantiles, brindan una idea del alcance popular que tuvo esta celebraci\u00f3n, muy poco antes que estallara la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<h4>Construir el bicentenario<\/h4>\n<p>La tercera parte toma el toro por las astas: \u00bfqu\u00e9 podr\u00edamos o deber\u00edamos o querr\u00edamos hacer para construir estas conmemoraciones, para que adquieran trascendencia social, nacional e individual, y sean un ejercicio de inclusi\u00f3n social y de justicia? Los autores de los 12 cap\u00edtulos que componen esta parte, juntan teor\u00eda y pr\u00e1ctica, valores y objetivos \u00e9ticos y pol\u00edticos, ideas y propuestas de acci\u00f3n. Temas como justicia social, equidad, e inclusi\u00f3n atraviesan la mayor parte de los cap\u00edtulos. Sumados a los anteriores, estos cap\u00edtulos ofrecen un registro de temas, enfoques cr\u00edticos y actividades que, a juicio de los autores, deber\u00edan estar presentes en la agenda del bicentenario.<\/p>\n<p>Los primeros tres cap\u00edtulos encaran aspectos generales de la construcci\u00f3n del bicentenario desde la filosof\u00eda, la morfolog\u00eda y la pol\u00edtica con propuestas concretas.<\/p>\n<p>En sus apuntes para una ontolog\u00eda de la periferia, Jos\u00e9 Pablo Feinmann retoma el reto, no s\u00f3lo de interpretar el mundo, sino de transformarlo. Cuestionando la relaci\u00f3n entre la esperanza y la pol\u00edtica, alerta a dos puntas: contra el exceso de esperanza (como certeza que debilita y enceguece la praxis pol\u00edtica), y por un primer horizonte de esperanza donde las cosas brutales sean menos brutales. Invoca la imperiosa necesidad de recuperar el pa\u00eds de las arenas del libre mercado, recolocando a la pol\u00edtica en el ruedo nacional y latinoamericano, e incluyendo a todas las victimas \u201cpolarizadas\u201d. Propone invertir el primer centenario y oponer a esos festejos estrepitosos y elitistas organizados por una clase improductiva, un segundo centenario sobrio, organizado por muchos, con trabajo, con justicia, convertido en una \u201cuna bandera, un punto de convergencia, una obstinaci\u00f3n nacional\u201d. Es la utop\u00eda del segundo centenario. Sin garant\u00edas. Pero, en las manos, el mapa: un ambicioso manifiesto.<\/p>\n<p>Desde la morfolog\u00eda, Roberto Doberti entiende al bicentenario como una forma, y como tal es una construcci\u00f3n abierta y diversificada que exige ser el resultado de una elaboraci\u00f3n donde se entrecruzan tiempo y espacio, materia y significado, resonancias personales y celebraci\u00f3n multitudinaria. Como forma, el bicentenario es contenedor de diversidades y es cr\u00edtico, es un desaf\u00edo para revisar el sentido del pasado y ejercer la voluntad emancipadora que requiere el futuro \u201cpara no ser fatalidad, sino consciente proyecto\u201d. Doberti dibuja y dise\u00f1a tres potentes met\u00e1foras figurativas del bicentenario: la primera habla del bicentenario como una instancia de condensaci\u00f3n y amplitud; la segunda rescata la condici\u00f3n binaria, dual del bicentenario; y la tercera alude a las l\u00f3gicas de transformaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n del bicentenario como resultado mutable de m\u00faltiples procesos y de polis\u00e9mica aprehensi\u00f3n. Finaliza haciendo lugar a los sue\u00f1os: \u201cla conmemoraci\u00f3n, guiada por las instituciones y las intenciones, que son las que planifican sus modalidades y manifestaciones, debiera tambi\u00e9n dejar el espacio para que la conmemoraci\u00f3n se celebre a s\u00ed misma\u201d.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Nun propone entender el bicentenario como un festival (seg\u00fan Durkheim), como un momento de gran efervescencia y entusiasmo colectivo, que nos anime a cambiar, a revisar valores, a cuestionar certezas y nefastas rutinas de crisis. Como una guerra \u2013pol\u00edtica, social y econ\u00f3mica\u2013 califica el autor a los acontecimientos de la Argentina de las \u00faltimas d\u00e9cadas. Destaca que la democracia representativa es una condici\u00f3n necesaria, pero no suficiente para el ejercicio de un \u201cbuen gobierno\u201d y propone el desarrollo de un proyecto nacional en torno a los ejes de autonom\u00eda, unidad, diversidad cultural y solidaridad. Traza tres amplios caminos para construir el bicentenario: la realizaci\u00f3n de obras de infraestructura productiva, escuelas, teatros y otras; la fijaci\u00f3n de metas para el 2010 de reindustrializaci\u00f3n, reformas fiscales, pol\u00edticas y judiciales; y la formaci\u00f3n de una ciudadan\u00eda consciente de la \u201cimportancia de la construcci\u00f3n misma del bicentenario como un horizonte com\u00fan que le d\u00e9 un sentido unificador a las obras y metas que debemos emprender de inmediato\u201d. Estas obras y estos logros constituir\u00e1n el proyecto nacional, que ser\u00e1 celebrado en el gran festival del bicentenario, junto a lo logros alcanzados y a la conmemoraci\u00f3n de la Independencia.<\/p>\n<p>Los siguientes art\u00edculos desarrollan temas y enfoques espec\u00edficos acerca de la ciencia, la educaci\u00f3n y los j\u00f3venes, las migraciones, los derechos humanos y el derecho ambiental, la planificaci\u00f3n y redes de infraestructura y la planificaci\u00f3n, y la pobreza y desigualdad. Explican por qu\u00e9 y c\u00f3mo deben ser incluidos en la agenda de la construcci\u00f3n del bicentenario.<\/p>\n<p>Los dilemas y las paradojas del sistema cient\u00edfico argentino, son discutidos por Diego Golombek, al analizar su evoluci\u00f3n desde el centenario \u201ccuando de sus bondades hab\u00eda poco para mostrar\u201d. El autor propone una analog\u00eda entre la ciencia y lo que queremos para la sociedad: que ejercite la capacidad para plantear preguntas, alternativas, emitir juicios y desarrollar las herramientas para probarlos. Su difusi\u00f3n tambi\u00e9n es crucial, ya que \u201ccomo forma de entender al mundo la ciencia es un ejercicio que nos puede ayudar a ser mejores gentes, mejores ciudadanos, mejores estudiantes\u201d. Pide confiar y apoyarse en la ciencia en lugar de invocar el lema de campa\u00f1a pol\u00edtica de apoyar a la ciencia. Observando la falta de informaci\u00f3n del p\u00fablico acerca del funcionamiento del sistema de ciencia y tecnolog\u00eda, propone que la ciencia del bicentenario se comunique con la gente de manera amplia y generosa. Concluye: \u201cEn t\u00e9rminos evolutivos, doscientos a\u00f1os no son nada. Pero tampoco hay que quedar dormidos como buenos beb\u00e9s bicentenarios: la ciencia es un arma cargada de futuro y no estar\u00eda nada mal comenzar a usarla\u201d.<\/p>\n<p>Edith Litwin analiza las pr\u00e1cticas y desaf\u00edos de los docentes que hoy forman las huellas del futuro, enmarcado por los cambios producidos en el conocimiento pedag\u00f3gico, en las mentes de los estudiantes y en el impacto de las nuevas tecnolog\u00edas comunicacionales en la ense\u00f1anza. Con reflexiones pol\u00edticas, cognitivas, culturales y did\u00e1cticas repiensa la educaci\u00f3n para el bicentenario. Destaca la heterogeneidad de las propuestas educativas que transparentan un sistema profundamente desigual y la deuda educativa por saldar; la ampliaci\u00f3n del universo de socializaci\u00f3n de los j\u00f3venes a trav\u00e9s de los medios, la televisi\u00f3n e internet, y el contraste con el limitado espacio que ocupa la escuela y la responsabilidad que se le asigna. Se\u00f1ala que las pr\u00e1cticas de la ense\u00f1anza \u201crequieren la ejecuci\u00f3n de muy diversas actuaciones en tiempo real, en contextos impredecibles y de incertidumbre\u201d, son temporarias y est\u00e1n configuradas por las condiciones locales: \u201cla pedagog\u00eda nunca es inocente\u201d<\/p>\n<p>\u00bfY desde los j\u00f3venes? \u00bfQu\u00e9 papel les toca a los adolescentes y j\u00f3venes argentinos a la hora de decidir prioridades y fijar estrategias de un proyecto consensuado, tanto en el nivel local, como regional o nacional? M\u00e1s precisamente: \u00bfc\u00f3mo ayudamos y los fortalecemos para que est\u00e9n en condiciones de ejercer el derecho a participar en las decisiones, desde su propio lugar en la sociedad? Alberto Croce lanza estos desaf\u00edos, denunciando una extra\u00f1a paradoja: \u201cla Argentina ha tratado peor a aquello que fue lo mejor que ha tenido en estos doscientos a\u00f1os\u201d. El autor propone y trabaja por la inclusi\u00f3n de los j\u00f3venes en la educaci\u00f3n, en la econom\u00eda y en las organizaciones de la sociedad civil. Y hace lo que predica: consulta a un grupo de j\u00f3venes que est\u00e1n trabajando con otros j\u00f3venes en proyectos sociales en distintos lugares del pa\u00eds. Les pregunta sobre los desaf\u00edos que enfrenta el pa\u00eds, sobre sus sue\u00f1os a futuro y sobre el bicentenario: su importancia para la sociedad y sobre el lugar que podr\u00edan ocupar los j\u00f3venes en la construcci\u00f3n de las conmemoraciones, e incorpora en su cap\u00edtulo estas propuestas de los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>En una Argentina que se benefici\u00f3 con el aporte y el mestizaje de cuatro millones de inmigrantes entre 1850 y 1930, que contin\u00faa siendo el pa\u00eds latinoamericano con mayor proporci\u00f3n de inmigrantes, que sigue recibiendo poblaci\u00f3n desde los pa\u00edses lim\u00edtrofes, y que a la vez se ha convertido en un pa\u00eds emisor de poblaci\u00f3n en las \u00faltimas d\u00e9cadas, emerge necesariamente una pregunta: \u00bfqu\u00e9 papel se espera que cumplan las migraciones en el bicentenario, dentro del marco de un proyecto nacional? Estos temas son tratados por Lelio M\u00e1rmora comparando la situaci\u00f3n actual con la de principios de siglo XX y proponiendo criterios para las pol\u00edticas migratorias. Destaca que la inclusi\u00f3n de la poblaci\u00f3n inmigrante latinoamericana y la de los pueblos ind\u00edgenas marginados hist\u00f3ricamente est\u00e1 pendiente, pero en marcha: \u201cel narcisismo inmigratorio argentino se termin\u00f3\u201d. Sintetiza: \u201cLas futuras inmigraciones seguir\u00e1n ocupando un lugar prioritario tanto en t\u00e9rminos de aprovisionamiento de una mano de obra escasa, de ocupaci\u00f3n de su extenso territorio, y de aportes culturales que la enriquezcan\u201d. De ese modo, la diversidad de los or\u00edgenes continuar\u00e1 siendo un rasgo de construcci\u00f3n de la naci\u00f3n. Los derechos humanos, cuya defensa y vigencia es hoy es parte fundamental de la agenda social e institucional argentina, y su trascendencia para pensar el bicentenario son revisados por Leonardo Franco y Alejandro Kawabata. Tomando como punto de inflexi\u00f3n el golpe de Estado de 1976, muestran c\u00f3mo el concepto de derechos humanos entr\u00f3 en la vivencia y el l\u00e9xico cotidiano e institucional de toda la sociedad argentina por la irrupci\u00f3n del terrorismo de Estado. Historian doscientos a\u00f1os de vigencia parcial e intermitente en nuestro pa\u00eds de los derechos civiles, pol\u00edticos, y luego los econ\u00f3mico-sociales, hasta la reinstalaci\u00f3n de la democracia en 1983 y el resurgimiento de la defensa de los derechos humanos. Destacan la intensa actividad ciudadana y estatal en la creaci\u00f3n de organizaciones para su defensa y, entre otros, la ratificaci\u00f3n de tratados internacionales. Apuntan a la deuda pendiente para el bicentenario: la reinstalaci\u00f3n de los derechos econ\u00f3micos, sociales y culturales vulnerados por las pol\u00edticas econ\u00f3micas implementadas entre 1976 y 2002, en tanto que sus productos &#8211;la pobreza y la desigualdad&#8211;, impiden el libre ejercicio de los derechos ciudadanos.<\/p>\n<p>M\u00e1s sobre derechos: Daniel Sabsay analiza el derecho ambiental y sus implicancias para la construcci\u00f3n de un modelo de desarrollo sustentable y participativo, que asegure el futuro al equilibrar las necesidades de las generaciones actuales y las venideras. Analiza el derecho a un ambiente sano \u2013incorporado en la \u00faltima reforma constitucional argentina de 1994\u2013 como un hito en la evoluci\u00f3n del constitucionalismo y parte de una nueva y relevante generaci\u00f3n de derechos que protegen intereses colectivos y difusos. Alerta contra el cumplimiento defectuoso de las normas establecidas. Subraya que la noci\u00f3n de desarrollo sostenible exige la adopci\u00f3n de mecanismos institucionales que perfeccionan la democracia representativa y la conducen hacia una democracia participativa. Observa que la experiencia en temas ambientales durante las \u00faltimas d\u00e9cadas evidencia una gran participaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda. Analiza los instrumentos de la Ley General del Ambiente y se\u00f1ala su ejercicio como una oportunidad excepcional para poner en marcha a nivel nacional un modelo participativo avanzado que nos asegure un futuro alentador.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda de un desarrollo sustentable basado en el cuidado de los recursos ambientales, materiales y sociales, instalando un modelo productivo sustentable y recuperando los rasgos positivos de las formas culturales, es explorada desde otros enfoques por David Kullok. Luego de analizar una selecci\u00f3n de aspectos del devenir hist\u00f3rico de nuestro pa\u00eds desde 1810, propone la construcci\u00f3n de un nuevo contrato social, con acuerdo sobre los derechos de todos los ciudadanos a tener satisfechas sus necesidades b\u00e1sicas materiales e inmateriales, superador del \u201cestigma de la banalidad\u201d. Revisa los acontecimientos de 1810, cuestionando \u201csi efectivamente estamos ante un bicentenario\u201d, la raz\u00f3n de ser de la pujanza que experimentaba el pa\u00eds en el primer centenario, y las opciones a futuro que la oportunidad del bicentenario puede abrir, destacando la necesidad de \u201cadoptar y trabajar varias estrategias simult\u00e1neamente\u201d.<\/p>\n<p>Berardo Dujovne propone una serie de estrategias y pol\u00edticas espec\u00edficas para la construcci\u00f3n, renovaci\u00f3n y ampliaci\u00f3n de las redes de infraestructura, transporte, energ\u00eda, servicios y comunicaci\u00f3n. Considera a estas redes como factores clave para el dise\u00f1o de estrategias de desarrollo integral e inclusivo encuadrado en una planificaci\u00f3n de pol\u00edticas de largo plazo. Se\u00f1ala que este \u201cproyecto de pa\u00eds\u201d es indispensable en tanto la actual agregaci\u00f3n de expansi\u00f3n y crecimiento macroecon\u00f3mico no asegura por s\u00ed mismo un desarrollo inclusivo. Desde una perspectiva sist\u00e9mica, el autor destaca la necesidad de ampliar y consolidar la \u201csociedad del conocimiento\u201d, as\u00ed como la reconstrucci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de las \u201credes de actores que produzcan, difundan y utilicen las tecnolog\u00edas, los conocimientos y las innovaciones\u201d. Destacando la vinculaci\u00f3n entre el sistema urbano y las regiones productivas, el autor propone estrategias para el desarrollo de la Regi\u00f3n Metropolitana de Buenos Aires, dado que por su escala y complejidad es uno de los nodos paradigm\u00e1ticos del sistema de ciudades y a la vez un territorio de extrema polarizaci\u00f3n y desigualdad.<\/p>\n<p>El flagelo de la pobreza y la desigualdad descarnada emerge en la mayor\u00eda de los an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n argentina actual, es ineludible en toda reflexi\u00f3n sobre el sentido del bicentenario y atraviesa de una u otra manera casi todos los cap\u00edtulos de este libro; este es el tema analizado por Adriana Clemente. La autora estudia la evoluci\u00f3n de las pol\u00edticas y las instituciones estatales de atenci\u00f3n a la pobreza, desde el primer centenario a la fecha, como campo atravesado por contradicciones y desencuentros. Indaga sobre el impacto que tuvieron las pol\u00edticas sociales en la construcci\u00f3n de ciudadan\u00eda y en los procesos de integraci\u00f3n social. Se\u00f1ala el activo efecto integrador de algunas pol\u00edticas sociales entre 1930 y 1970, en especial durante la presidencia del general Per\u00f3n (1946-1955), y la fuerte involuci\u00f3n de esa tendencia entre 1976 y la crisis de 2001, retroceso aumentado por la dictadura militar (1976-1983) que segreg\u00f3, disciplin\u00f3, control\u00f3 y estigmatiz\u00f3 a los pobres y su entorno habitacional. Propone una serie de cuestiones para integrar la agenda social del bicentenario contra la pobreza y la desigualdad y concluye sosteniendo que, en las condiciones actuales, la participaci\u00f3n activa del Estado en la redistribuci\u00f3n de la riqueza, \u201cparece ser el \u00fanico modo de no condenar a la mitad de la poblaci\u00f3n a portar una ciudadan\u00eda de segunda categor\u00eda\u201d.<\/p>\n<h4>El porvenir del bicentenario<\/h4>\n<p>La parte cuatro, y final, se anima a avanzar sobre un territorio desconocido y sin mapas: el futuro. No estar\u00eda completo este intento de pensar los sentidos y opciones de las conmemoraciones del bicentenario sin preguntarnos, bien de frente, qu\u00e9 queremos para el futuro, cu\u00e1les son nuestros sue\u00f1os y nuestros temores, nuestras esperanzas y deseos. Porque las expectativas para el futuro son un componente cr\u00edtico en nuestra vida individual, social y nacional. Porque sin futuro, no hay gu\u00eda para el presente. Si el bicentenario como conmemoraci\u00f3n marca un fin y un principio, necesitamos saber hacia d\u00f3nde nos encaminamos en esta nueva etapa, qu\u00e9 queremos, para qui\u00e9nes, con qui\u00e9nes y c\u00f3mo. Sabemos que los desacuerdos sobre el futuro son tan grandes como los desacuerdos sobre el presente. Pero tambi\u00e9n sabemos que no puede haber futuro si es s\u00f3lo para unos pocos.<\/p>\n<p>En realidad, esa presencia del futuro como horizonte de expectativas se transparenta en la mayor parte de los cap\u00edtulos de este libro. Pero, a los cinco autores que integran esta parte, les preguntamos expl\u00edcitamente sobre el futuro: sobre su historia, sus formas posibles, su papel en la conmemoraci\u00f3n del bicentenario, sus valores, objetivos y finalmente sus posibles senderos.<\/p>\n<p>Comenzamos, como no pod\u00eda ser de otra manera, con algunos aspectos de la historia del pensamiento sobre el futuro en la Argentina, a trav\u00e9s de una de sus m\u00e1s consumidas y vistosas manifestaciones literarias: la ciencia ficci\u00f3n. Pablo Capanna revisa la ciencia ficci\u00f3n argentina desde sus albores a mediados del siglo XIX hasta la actualidad, y destaca c\u00f3mo las ideas y estados de \u00e1nimo de la ciencia ficci\u00f3n local, est\u00e1n relacionados con las circunstancias pol\u00edticas y sociales del momento en que se producen. Analiza la idea de un futuro deslumbrante de progreso tecnol\u00f3gico contenido en la ciencia ficci\u00f3n en torno al centenario, y su perduraci\u00f3n relativa hasta mitad de siglo XX cuando se ti\u00f1e de iron\u00eda. Destaca el quiebre marcado por H. G. Oesterheld quien politiz\u00f3 la ciencia ficci\u00f3n con El Eternauta (1957-1959), convirtiendo esa historieta en una par\u00e1bola revolucionaria. As\u00ed, el futuro fue desgarro y m\u00e1s tarde desencanto. Durante la dictadura militar se convirti\u00f3 en refugio para evadir la censura y en la burbuja de la d\u00e9cada de 1990 fue pura decadencia y pesadilla amenazante de disoluci\u00f3n nacional. Y concluye: \u201cQuieran los argentinos enfrentar este nuevo centenario como un rito de pasaje, para comenzar a reconstruir la esperanza y delinear proyectos que nos incluyan a todos, asumiendo el pasado para superarlo\u201d.<\/p>\n<p>Un futuro en el cual una robusta asociaci\u00f3n de ciudades grandes y peque\u00f1as a trav\u00e9s de una red nacional de \u201cobras generadoras\u201d articulan todo el territorio nacional con una red activa de intercambios mutuos, es presentado por el dise\u00f1ador urbano norteamericano William Morrish. El autor, contagiado por la cultura local, nos embarca en la met\u00e1fora del tango que necesita dos para bailar y p\u00fablico para mirar. Convoca al dise\u00f1o de proyectos y programas para crear lugares del bicentenario en las ciudades como polos de una red de \u201cobras generadoras\u201d, que funden los sistemas econ\u00f3micos y ambientales en un paisaje humano visible, desatan el flujo de creatividad, proveen informaci\u00f3n para incrementar la capacidad, pericia y curiosidad de las personas para comunicarse, y transforman los l\u00edmites que separan en bordes creativos y productivos. Ejemplifica con Pico Truncado\/Koluel Kaike, Curitiba, Phoenix y Barcelona, y aclara: \u201cno se trata de una obra de servicios p\u00fablicos escondida en el patio trasero, donde no se la ve. Tampoco es una autoridad ben\u00e9vola decorada. Es una infraestructura culturalmente catal\u00edtica: que produce energ\u00eda econ\u00f3mica y ambiental m\u00e1s all\u00e1 de su funci\u00f3n principal\u201d.<\/p>\n<p>Saskia Sassen analiza las grandes ciudades que hoy se enfrentan con los grandes poderes y agudas aceleraciones de la globalizaci\u00f3n y los impactos de la digitalizaci\u00f3n; ciudades donde la creciente importancia de los flujos oscurecen la materialidad del lugar; ciudades que son espacios donde se generan y se tornan legibles las contradicciones m\u00e1s agudas de nuestro tiempo, y que van cayendo en un profundo desasosiego. Explora la conmemoraci\u00f3n del bicentenario como un conjunto de intervenciones de dise\u00f1o y de arte activa orientadas a las experiencias de la vida diaria en la ciudad. Reflexiona sobre una versi\u00f3n amplia de la \u201ceconom\u00eda pol\u00edtica del dise\u00f1o\u201d, entendiendo a este trabajo de dise\u00f1o como una estrategia de narraci\u00f3n que nace del campo urbano cotidiano y es muy distinta al dise\u00f1o que busca principalmente el lucro comercial. Sostiene: \u201ceste trabajo de dise\u00f1o y la pr\u00e1ctica art\u00edstico-cultural puede desestabilizar las din\u00e1micas globales porque narra el desasosiego e inserta lo local y lo silenciado en el paisaje urbano, torn\u00e1ndolo legible, d\u00e1ndole presencia\u201d. Y propone: \u201cSi el desasosiego surge del hacer y de la participaci\u00f3n, bien puede servir para excavar futuros posibles vislumbrados a trav\u00e9s de las fracturas de dicho desasosiego\u201d.<\/p>\n<p>No es bueno equivocarse en la elecci\u00f3n del horizonte de futuro por tener desactualizado el mapa. Michael Cohen revisa las definiciones de riqueza (de la naci\u00f3n) y geograf\u00eda (organizaci\u00f3n del territorio \/ recursos naturales y humanos) que utilizamos desde el centenario. Propone nuevas definiciones de riqueza y geograf\u00eda ajustadas a las transformaciones globales, regionales y nacionales, y capaces de abrir nuevas opciones y expectativas para el futuro. En lugar de seguir concentrando la atenci\u00f3n sobre los productos agropecuarios que produce para los mercados mundiales, el autor sostiene que la Argentina deber\u00eda autodefinirse en la econom\u00eda global, para lo que propone: definir una serie de pol\u00edticas p\u00fablicas que reconozcan y apoyen la interdependencia econ\u00f3mica y social entre las \u00e1reas urbanas y rurales en la econom\u00eda; apoyar las inversiones para capacitar a la poblaci\u00f3n poniendo mayor \u00e9nfasis en la ciencia y la tecnolog\u00eda; y fortalecer el papel del Estado para que pueda legitimar e institucionalizar esta nueva geograf\u00eda que rompe con las visiones dicot\u00f3micas. Concluye: \u201cesto deber\u00eda ser una parte activa del proceso del bicentenario, centr\u00e1ndose en las formas para desarrollar y aplicar el conocimiento que cruza fronteras dicot\u00f3micas y por lo tanto ayudando a construir un pa\u00eds fuerte e integrado, preparado para el siglo XXI\u201d.<\/p>\n<p>Si suponemos que tenemos hasta aqu\u00ed una idea de lo que queremos para el futuro, ahora, \u00bfqu\u00e9 hacemos? Le pedimos a Oscar Tangelson que cierre este libro con un trabajo donde debate, integra y sintetiza los lineamientos y prioridades para la construcci\u00f3n de un plan compresivo de desarrollo y futuro de la naci\u00f3n: un \u201cproyecto de pa\u00eds\u201d. El autor plantea cuatro desaf\u00edos: recuperar el crecimiento econ\u00f3mico; concretar y consolidar el proceso de integraci\u00f3n del Mercosur y su expansi\u00f3n a la Uni\u00f3n Sudamericana; definir la inserci\u00f3n de la Argentina en el mundo para adecuarse a las transformaciones provocadas por la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica y productiva; y reconstruir la justicia social para que todos sus habitantes se beneficien de la riqueza que contribuyen a generar. Finaliza planteando las orientaciones de un proyecto productivo comprehensivo para la Argentina, entre otros: pasar del \u201cgranero a la g\u00f3ndola\u201d, elaborar productos org\u00e1nicos de demanda creciente, despertar los Andes para la miner\u00eda, usar el extenso litoral oce\u00e1nico para la pesca, maximizar la disponibilidad de agua en un mundo con sed; desarrollar la potencialidad energ\u00e9tica de la Patagonia, incrementar las econom\u00edas regionales aprovechando su diversidad, fomentar la inteligencia y la creatividad como producto. En tanto la disputa hegem\u00f3nica del siglo XXI es cerebro-inensiva, en esta sociedad del conocimiento \u201cel proceso educativo vuelve a tener el car\u00e1cter cr\u00edtico de principios de siglo, para la inclusi\u00f3n y la movilidad social, el desarrollo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico, la producci\u00f3n y la competitividad\u201d.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed nuestro aporte a una conversaci\u00f3n colectiva sobre el sentido y las formas de la conmemoraci\u00f3n del bicentenario. Estos son nuestros primeros comentarios, no intentan ser definitivos. Pero, como Raymond Williams sostiene sobre el futuro, pensar el bicentenario es el primer paso para construirlo. Estamos en marcha.<\/p>\n<h5>Margarita Gutman<br \/>\nBuenos Aires-Nueva York. Octubre de 2005<\/h5>\n<p>+<a href=\"https:\/\/www.observatorylatinamerica.org\/pdf\/ConstruirBicentenariosArgentinaPDF\/ConstruirBicentenariosArgentina_LibroCompleto.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"> Abrir y\/o descargar el libro<\/a> (pdf)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este programa es apoyado por la JULIEN J. STUDLEY FOUNDATION<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si algo nos plantea la v\u00edspera de un aniversario, es la posibilidad de elegir. 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