Por Roland Álvarez Chávez, Becario Presidente Néstor Kirchner

El ser miembro de la organización gay/lésbica más antigua de Sudamérica debería producir orgullo y satisfacción, pero ¿qué ocurre cuando dicha organización pertenece al Perú? Pues, se entremezclan muchas sensaciones y emociones. Claro, existe un orgullo hacia el movimiento, pues hablamos de una organización que viene trabajando por un poco más de 30 años, manteniéndose vigente en un contexto donde el tejido de las organizaciones sociales es débil y fragmentado. Pero también existe frustración debido a que después de todos esos años no se ha logrado ningún marco de protección por parte de los diferentes gobiernos frente a la comunidad LGBT.

Contrariamente, lo que ha existido, existe y se halla institucionalizado en la cultura estatal es la negación sistemática y estructural de derechos hacia a esta comunidad específica. Esta situación lleva a cuestionar las estrategias, las acciones y la postura que el movimiento ha tenido frente al Estado, pero también lleva a analizar la concepción y respuesta que el Estado ha tenido y tiene de esta comunidad y su reconocimiento de derechos.

En su momento, el gobierno de turno afirmó y promocionó la «Gran Transformación» y una política de «Inclusión para Todos»; sin embargo, constituye uno de los regímenes más contrarios a la afirmación y reconocimiento de derechos LGBT, lo que incluso ha llevado a que reciba el apelativo de gobierno homofóbico. Resulta paradójico, pues el actual presidente cuando se encontraba en campaña, su hoja de ruta incluía la promoción de los derechos LGBT, habiendo incluso participado en el diseño de dicho objetivo compañeros del movimiento. Resulta aún más paradójico que el actual Presidente del Perú expusiera en octubre del 2010 en la sala Orozco de la New School y hablara sobre tres puntos que merecen vital importancia para el presente ensayo: 1.- la necesidad de la identidad nacionalista; 2.- la importancia y necesidad de líderes dispuestos a pelear por los derechos humano; y 3.- el rol del estado como proveedor de salud, educación y empleo.

Después de casi tres años quedan más incógnitas que respuestas hacia el interior del movimiento LGBT en el Perú, 1.- ¿el proyecto nacionalista incluye a la comunidad LGBT, cuál es el significado de la identidad nacionalista? Esta identidad, para que sea una tarea nacional, el cual es considerado como un proyecto incompleto, debe también considerar a los «otros» históricamente negados: los afros, los indígenas, los LGBT, las mujeres, los pobres; 2.- existe en el Perú un movimiento LTGB con líderes trabajando 30 años, por lo que no necesitamos un reconocimiento, sino acceso formal a derechos; 3.- ¿qué está haciendo el Estado para asegurar y distribuir salud, educación y empleo para todos, sin importar la orientación sexual y la identidad de género?

Mientras son muchos avances y conquistas que se están produciendo en la región en relación al reconocimiento de derechos a la comunidad LGBT, el Perú se encuentra entre los países más homofóbicos, exactamente en el puesto 113 de 138 países evaluados, el peor puesto en la región Latinoamericana . Y claro, definitivamente el contexto homofóbico trae consecuencias tangibles en la comunidad LGBT, lo cual se evidencia a nivel cultural y cotidiano, a nivel social y principalmente a nivel político, lo que se traduce en la inexistencia de políticas públicas LGBT inclusivas.

Sin embargo, no es que no exista ninguna política pública dirigida a la comunidad LGBT, sino que se debe mencionar la existencia de una exclusión deliberada por parte del Estado, ya que en el Perú, así como en la mayoría de países de la región andina, la principal estrategia de inclusión de la comunidad LGBT ha sido las políticas de salud pública, específicamente las relacionadas a enfrentar la epidemia del VIH y focalizada en ciertos grupos considerados en situación de mayor vulneración (Jaime: 2013).

Por ese sentido es que el tratamiento del tema resulta complicado, porque la primera imagen que tenemos en el país es, ¿cómo puede un Estado ser inclusivo en políticas de salud y no en otras áreas que comprometen también la vida y el desarrollo humano? Y si queremos indagar más profundamente, ¿por qué es que el Perú no ha podido incorporar hasta la fecha ningún marco normativo de protección y promoción en derechos humanos hacia la comunidad LGBT?

Una primera hipótesis teniendo en cuenta el contexto actual es que existe una relación estructural entre el Estado y la comunidad LGBT, ocasionando la restricción de los derechos humanos a través de barreras políticas, relación que mantiene a dicha comunidad en situación de marginación, exclusión y pobreza.


 

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